
Dentro de un mundo fantástico, coloreado y encuadernado. Tintes naturales de luz y sangre, de amor y fuego, de noche y viento. Bocadillos que dicen lo que nosotros escribimos, viñetas que dibujamos con más o menos destreza.
El alternativismo no está reñido con las odiseas heróicas simples de rayas horizontales.